Los profesores de lengua extranjera no-nativos y la evaluación de la pronunciación

2011

Abstract  La capacidad de los hablantes no-nativos para actuar como evaluadores de la pronunciación ha sido cuestionada en el campo de la adquisición de segundas lenguas, dándose una clara preferencia por el uso de hablantes nativos en la mayoría de los estudios de pronunciación. Sin embargo, en los contextos de enseñanza/aprendizaje de lengua extranjera (LE), la situación real es que la mayoría de las veces los encargados de evaluar la pronunciación de los estudiantes son los profesores de LE, los cuales, si bien cuentan con una formación lingüística/fonética, no suelen ser hablantes nativos en dicha lengua sino más bien compartir la primera lengua con sus estudiantes. Es por ello que existe la necesidad de investigar la fiabilidad del profesorado no nativo como evaluadores de la pronunciación de la LE. El presente estudio examina la evaluación del acento extranjero y de sus efectos comunicativos (comprensibilidad e irritación) por parte de profesores de inglés no nativos en dicha lengua en dos grupos de escolares (N=14 x 2) con distinta cantidad de exposición al inglés (721 y 980 horas). Al objeto de comprobar la fiabilidad de esta evaluación, los juicios emitidos por los profesores no-nativos (N=5) se han comparado con los de los evaluadores empleados en la mayoría de los estudios de adquisición de segundas lenguas, esto es, hablantes nativos monolingües sin formación lingüística ni experiencia previa como jueces, también llamados ‘jueces ciegos’ (N=5). Ambos grupos de jueces escucharon a los alumnos narrando una historia en inglés (Frog, where are you?) y evaluaron el grado de acento extranjero, la comprensibilidad y la irritación del mismo en una escala de 7 puntos. Se realizaron dos tipos de análisis con los juicios obtenidos: (i) correlaciones para comprobar si los dos tipos de jueces coincidían en la interrelación de las tres dimensiones de la pronunciación, y (ii) pruebas –t para comparar las medias de grupo de jueces en cada una de estas dimensiones. Nuestros resultados indican que los dos grupos de evaluadores, nativos y no-nativos, son capaces de realizar juicios de acento extranjero fiablemente. Por un lado, ambos grupos de jueces se comportan de un modo muy parecido al valorar las similitudes y/o diferencias con respecto al grado de acento extranjero entre los dos grupos de aprendices. Por otro lado, si bien los jueces no-nativos perciben la pronunciación de los estudiantes como más inteligible que los jueces nativos, probablemente debido a que comparten la primera lengua de sus estudiantes y/o están acostumbrados al acento de éstos, este hecho no repercute en una valoración más positiva del grado de acento extranjero o de la irritación que éste puede causar. En otras palabras, la condición de hablante no nativo no les lleva a unos juicios de acento extranjero menos severos. Estos resultados implican que los profesores de inglés no nativos en contextos de LE pueden actuar como evaluadores de la pronunciación de una manera fiable. Es posible que la formación lingüística/fonética y la experiencia previa como jueces de pronunciación contrarresten el hecho de que estos profesores no sean hablantes nativos de la lengua que enseñan a la hora de valorar la pronunciación de sus estudiantes.


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